Informe de Experiencia y Reflexiones
La investigación acción
participativa (IAP) es importante en la práctica pedagógica del docente en
formación porque fortalece la reflexión crítica, el compromiso social y la
capacidad de proponer soluciones contextualizadas a los problemas del aula. Con
esta se puede evaluar el impacto de las intervenciones realizadas,
indispensables en la formación, desde una postura subjetiva fundamentada en la
participación y una necesidad objetiva sujeta a las particularidades del
contexto educativo. Pero para emprender dentro de un contexto determinado de la
mano con la IAP es importante incursionar en el reconocimiento de las
problemáticas partiendo desde los aspectos que la conforman, no solo para
formular objetivos contundentes, sino también para la correcta recolección de
datos y la obtención de un análisis crítico, pues, de estos elementos dependen
las posibles propuestas de intervención pedagógica que dan mejora a las
problemáticas.
Teniendo en cuenta esto,
durante la práctica de inmersión en la Institución Educativa Juana Arias de
Benavides, se identificaron problemáticas que afectan negativamente el proceso
de enseñanza-aprendizaje de las matemáticas en el grado octavo. Entre estas,
destacaron la ausencia de estrategias didácticas adaptadas a las diferencias
individuales, y la falta de continuidad en los procesos pedagógicos y entornos
poco contextualizados que impactan en la motivación estudiantil y el desarrollo
de competencias matemáticas.
Abarcando esto, con este
ensayo se pretende informar sobre el impacto de las intervenciones realizadas a
partir de la propuesta de Investigación Acción Participativa organizada desde
las problemáticas expuestas y su respectivo reconocimiento, formulación de
objetivos, recolección de datos y análisis, para responder ¿cómo estos
elementos contribuyen a proponer intervenciones pedagógicas que mejorarán las
problemáticas en un contexto educativo?
El proceso de
observación participativa fue el punto de partida del reconocimiento y la
documentación sobre las dinámicas de aula, estilos de aprendizaje y barreras
didácticas. Este permitió identificar necesidades reales, analizar el contexto
educativo de manera crítica y pensar estrategias que incluyeran las
perspectivas tanto del docente titular como de los estudiantes. Durante las
observaciones, se realizó un análisis de las razones de ser de cada dinámica,
considerando no solo su impacto en el aprendizaje, sino también los factores
sociales, emocionales y pedagógicos que las originaban. Se comprendió así, como
las prácticas cotidianas del aula influyen en la motivación, la participación
estudiantil y la construcción del conocimiento, y como estas de forma contraria
también influyen en el proceso y motivación del docente.
Cada sesión fue
presenciada con un enfoque reflexivo, centrado en detectar aspectos
susceptibles de mejora en la enseñanza de las matemáticas, con miras a proponer
intervenciones pedagógicas más eficaces y significativas, sin dejar a un lado
la opinión de cada una de las partes. En este orden de ideas se organizaron
grupos focales debido a las limitaciones y facilidades dentro del aula, es
decir, fue más fácil adaptar los grupos focales porque permitieron una
interacción directa, abierta y flexible entre los participantes, lo cual no
solo fomentó una mayor participación por parte de los estudiantes, sino que
también posibilitó la obtención de información rica y contextualizada en menor
tiempo. A diferencia de una encuesta, que puede resultar impersonal y limitada
en cuanto a profundidad, o de una entrevista individual, que demanda más tiempo
y preparación, los grupos focales se ajustaron mejor a la dinámica del aula, ya
que se aprovecharon espacios de conversación colectiva en los que emergieron
opiniones, emociones y experiencias compartidas.
Esta metodología también
permitió observar interacciones entre los estudiantes, lo cual ofreció una
comprensión más amplia de sus percepciones sobre las clases de matemáticas, sus
dificultades y posibles soluciones desde su propia voz. Así, los grupos focales
se convirtieron en una herramienta eficaz y viable para la recolección de datos
en un entorno educativo real, por lo que se pudo elaborar la siguiente matriz:
Tabla 1
Matriz Analítica
|
Categoría |
subcategoría |
Intervención
Representativa |
Grupo focal |
|
Estrategias Pedagógicas |
Falta de
contextualización |
“A veces siento
que lo que vemos no tiene relación con lo que vivimos en nuestro entorno.” |
Estudiantes |
|
Diversidad en el
aula |
Ritmos y estilos
de aprendizaje |
“Hay estudiantes
que aprenden más rápido, otros se quedan, y no hay tiempo para nivelar.” |
Docente |
|
Motivación y
participación |
Desconexión
emocional |
“Los chicos no
participan porque no se sienten parte de las clases, se aburren.” |
Docente |
|
Seguimiento del
aprendizaje |
Evaluación poco
formativa |
“Las evaluaciones
se centran en memorizar, no en comprender.” |
Estudiantes |
|
Propuestas de
mejora |
Capacitación
docente y nuevas metodologías |
“Sería bueno que
los profes compartan entre ellos estrategias y herramientas que les
funcionen.” |
Docente |
A partir del análisis
colectivo realizado en los grupos focales, se definieron líneas de acción
pedagógica orientadas a transformar el proceso de enseñanza-aprendizaje desde
una perspectiva inclusiva, contextualizada y participativa. En primer lugar,
surgió la necesidad de implementar estrategias didácticas diferenciadas que
respondieran a los diversos ritmos y estilos de aprendizaje identificados
durante las sesiones, promoviendo una enseñanza más equitativa y significativa.
Asimismo, se propuso el diseño de secuencias pedagógicas contextualizadas, las
cuales buscaron conectar los contenidos matemáticos con situaciones reales del
entorno del estudiante, haciendo del aprendizaje una experiencia más cercana y
funcional. Finalmente, se planteó la conformación de comunidades de aprendizaje
colaborativo, integradas entre docentes de matemáticas, estudiantes y familias,
con el fin de fortalecer el acompañamiento pedagógico, el intercambio de
saberes y la corresponsabilidad en la formación integral de los estudiantes.
Para cada una de estas
líneas de acción, no solo se tuvieron en cuenta las problemáticas detectadas,
sino también otras alternativas viables dentro de la educación matemática, la
inclusión y la transformación del aprendizaje. A pesar de esto, dentro del proceso
de implementación surgieron diversas dificultades que desafiaron la viabilidad
de las acciones propuestas.
Con respecto a las
estrategias didácticas diferenciadas, uno de los principales obstáculos fue la
gestión del tiempo, ya que adaptar las actividades a los distintos ritmos de
aprendizaje requería una planificación detallada que contrastaba con la presión
de avanzar en el desarrollo de los ejes temáticos establecidos por el
currículo. En cuanto a las secuencias pedagógicas contextualizadas, se
evidenció una brecha entre los contenidos curriculares exigidos y las
realidades del entorno inmediato de los estudiantes, generando tensiones entre
lo prescrito y lo verdaderamente significativo para los alumnos, lo cual
demandaba una constante mediación por parte del docente. Finalmente, en la
conformación de comunidades de aprendizaje colaborativo, la escasa participación
colectiva representó una dificultad considerable, ya que este era un proceso
que requería tiempo y un seguimiento continuo, en contraste con las dinámicas
habituales del proceso educativo.
Estas barreras
evidenciaron la importancia de contemplar no solo el diseño pedagógico, sino
también las condiciones estructurales, institucionales y sociales que inciden
directamente en la aplicación efectiva de las propuestas de mejora educativa.
De modo que, es indispensable implementar cada una de las estrategias desde un
marco donde la linealidad sea una cuestión arraigada a la fundamentación de la
estructura de cada una, pues cuando no se tienen en cuenta estos puntos es
posible que los resultados no siempre sean los esperados y se termine por
descartar acciones valiosas que, en otros contextos o con mejores condiciones,
podrían tener un impacto positivo. Por ello, el éxito de una intervención no
solo depende de su diseño teórico, sino de su articulación con los tiempos
escolares, la flexibilidad curricular, la participación de los actores
educativos y el acompañamiento institucional. Esta visión integradora permite
no solo ajustar las estrategias a la realidad del aula, sino también
sostenerlas en el tiempo, con el objetivo de generar transformaciones
significativas continuas, y sostenibles en los procesos de enseñanza y
aprendizaje.
Es así como a lo largo
del proceso se evidenció que los elementos abordados son fundamentales para
proponer intervenciones pedagógicas pertinentes y contextualizadas, ya que
estos componentes no solo permiten comprender en profundidad las dinámicas y
tensiones del aula, sino también diseñar estrategias que respondan de manera
concreta a las necesidades reales del contexto educativo. La implementación de
grupos focales, el análisis reflexivo de las prácticas docentes y la
participación de los actores educativos ofrecieron una base sólida para
construir propuestas pedagógicas más inclusivas, contextualizadas y
participativas. Sin embargo, queda claro que la efectividad de estas
intervenciones depende en gran medida de factores estructurales,
institucionales y sociales que deben ser tenidos en cuenta desde el inicio del
proceso. Por lo tanto, se entiende que la articulación entre el análisis
crítico del contexto y la planificación pedagógica permite no solo intervenir
de manera consciente y fundamentada, sino también avanzar hacia una educación
más transformadora y sensible a las realidades de los estudiantes.
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